De casona modernista a museo vivo, galería de arte y hotel boutique en el corazón del Centro Histórico de Mazatlán.
La Roosevelt es una casona construida en 1933, en plena transición hacia la modernidad arquitectónica del puerto. Sus líneas sencillas, ventanales y proporciones hablan un lenguaje de diseño que refleja la influencia del movimiento Bauhaus , mientras que detalles de herrería y composiciones geométricas evocan sutilmente el Art Déco.
Lo que comenzó como una vivienda familiar innovadora para su época, se ha convertido hoy en un espacio cultural, hotel boutique y monumento histórico restaurado reconocido por el INAH. Una casona que no sólo se visita: se recorre, se habita y se vive.
1933 · Nace una casona distinta en Mazatlán
A inicios de los años treinta, Mazatlán comenzaba a transformarse. Entre casonas porfirianas, calles empedradas y el sonido del puerto, surge una construcción distinta: una vivienda de líneas rectas, grandes ventanales y una distribución pensada para la luz y la ventilación natural.
Desde sus primeros días, la casona destacó en el barrio por su carácter moderno, sus jardines amplios y la forma en que dialogaba con la calle. Pronto se convirtió en un punto de referencia para vecinos y visitantes del Centro Histórico.
La Roosevelt no fue diseñada sólo para ser habitada: fue pensada para ser mirada, recorrida y recordada. Desde 1933, su presencia cambió el paisaje del barrio.
Décadas como hogar familiar
Durante varias décadas, La Roosevelt funcionó como vivienda familiar. Los relatos orales recuerdan reuniones, fiestas, visitas de amigos y una vida cotidiana que se extendía de la sala a los jardines, siempre en diálogo con la ciudad.
Con el tiempo, la casona fue pasando de generación en generación hasta llegar a manos de la familia de Doña Zulema Kuri, mujer de raíces mexicano–libanesas que dejaría una huella profunda en la historia del lugar.
Silencio y abandono
Tras el fallecimiento de Doña Kuri, la casona quedó vacía por primera vez desde su construcción en 1933. Las puertas se cerraron y, durante años, La Roosevelt permaneció silenciosa, observando desde sus ventanales el cambio del barrio y del puerto.
La humedad comenzó a marcar los muros, la vegetación cubrió parte de los jardines y algunos acabados se deterioraron. Sin embargo, la estructura, la esencia y los elementos principales se mantuvieron en pie, como si la casona hubiera decidido esperar el momento justo para despertar de nuevo.
Incluso en abandono, la casona seguía contando una historia: su silueta reconocible, la escalera, la herrería, todo hablaba de un tiempo en el que el puerto apostaba por la modernidad.
2021 · Restaurar para volver a la vida
En 2021, después de casi dos décadas en pausa, inicia un proceso de restauración integral. La casona es intervenida con cuidado, respetando su estructura original, sus proporciones y su lenguaje arquitectónico.
Se consolidan muros, se rescatan pisos, se limpian y restauran elementos de herrería, se recuperan jardines y se actualizan instalaciones para que la casona pueda recibir nuevamente gente, ahora como espacio público.
Isabel Toledo · De crecer en la casona a curar su futuro
Al frente del proyecto se encuentra Isabel Toledo, bisnieta de Doña Zulema Kuri. Isabel Toledo nació en Mazatlán y creció dentro de La Roosevelt, recorriendo pasillos, habitaciones y jardines que más tarde se convertirían en el eje de su proyecto de vida.
Su formación combina administración, organización de eventos, historia del arte y curaduría, además de su trabajo como artista ceramista bajo el nombre de LA TOIS. Todo ese bagaje la prepara para asumir el reto de transformar la casa familiar en un museo vivo.
La mirada detrás de La Roosevelt. Isabel Toledo directora creativa del proyecto, cuida la casona como se cuida una obra: con criterio, sensibilidad y detalle. La Roosevelt funciona como una curaduría 360°: desde lo que se conserva y se restaura, hasta lo que se selecciona y se vive. Cada visita se siente íntima, única y profundamente auténtica: un museo vivo que no solo se recorre, también se habita.
Para Isabel Toledo, La Roosevelt no es sólo un inmueble que se rescata: es la casa en la que creció, la memoria de su bisabuela y el lienzo sobre el que hoy dialogan pasado y presente.
La Roosevelt hoy · Museo vivo, galería y hotel boutique
Hoy, La Roosevelt funciona como espacio cultural, galería de arte y hotel boutique. La planta baja alberga exposiciones, mobiliario de época restaurado y una programación cultural que incluye talleres, visitas guiadas y actividades artísticas.
En el conjunto se integran proyectos gastronómicos, un wine bar, cervecería artesanal y áreas para convivir, creando un ecosistema que permite vivir la casona a diferentes ritmos: como visitante, como comensal y como huésped.
La planta alta conserva la traza original de la vivienda y ha sido adaptada para recibir huéspedes en un formato de hotel boutique, con habitaciones que combinan arquitectura histórica, arte contemporáneo y confort atemporal.
Dormir en La Roosevelt es, literalmente, dormir dentro de un museo vivo: cada muro, cada pieza de mobiliario y cada obra cuenta una parte de la historia del Mazatlán moderno.